jueves, 20 de julio de 2017

Suspicacia. El profesor de español.


Son días difíciles. El calor, a veces, es insoportable. Pero hay tantas cosas insoportables que una más no tiene importancia.

Hay una cosa que demuestra que los humanos  de cualquier cultura, sexo, religión o militancia política, somos exageradamente parecidos. Cuando no sabemos qué decir o de qué hablar recurrimos al tiempo: ¡Qué calor! ¡Hace un frío de…! ¡Vaya día!

Por cierto, vaya lío que tienen los independentistas catalanes. Después de conjeturar que el referéndum se celebrará el 1 de octubre, nadie se atreve a firmar el decreto de convocatoria. Hasta cierto punto es normal si eres independentista para ganar dinero y resulta que si firmas puedes perderlo,  mejor no firmar.

Está claro que básicamente los políticos son empleados públicos. Algunos con escaso público, otros con mucha avaricia, muchos bastante ignorantes, pero ninguno es tonto y todos, aunque se quejan, tienen un salario digno.

Aunque la dignidad no te la da el salario.

Yo muchas veces me pregunto si nuestros políticos se preguntan  quién le paga su salario. Sería importante que también se preguntaran para qué. Pero no soy tan inocente. La segunda pregunta no se la van a hacer nunca. Por eso son políticos.

May se ha ido a la piscina pero me ha mandado por mensajería un bocadillo de chorizo con una nota: “Te mando un bocadillo de chorizo porque chorizos tendremos siempre. Un besazo”.

Bueno, hoy estoy contento. May progresa adecuadamente y algún mérito tendrá su profesor de español.


José Ayllón Rivas.