jueves, 20 de julio de 2017

Suspicacia. El profesor de español.


Son días difíciles. El calor, a veces, es insoportable. Pero hay tantas cosas insoportables que una más no tiene importancia.

Hay una cosa que demuestra que los humanos  de cualquier cultura, sexo, religión o militancia política, somos exageradamente parecidos. Cuando no sabemos qué decir o de qué hablar recurrimos al tiempo: ¡Qué calor! ¡Hace un frío de…! ¡Vaya día!

Por cierto, vaya lío que tienen los independentistas catalanes. Después de conjeturar que el referéndum se celebrará el 1 de octubre, nadie se atreve a firmar el decreto de convocatoria. Hasta cierto punto es normal si eres independentista para ganar dinero y resulta que si firmas puedes perderlo,  mejor no firmar.

Está claro que básicamente los políticos son empleados públicos. Algunos con escaso público, otros con mucha avaricia, muchos bastante ignorantes, pero ninguno es tonto y todos, aunque se quejan, tienen un salario digno.

Aunque la dignidad no te la da el salario.

Yo muchas veces me pregunto si nuestros políticos se preguntan  quién le paga su salario. Sería importante que también se preguntaran para qué. Pero no soy tan inocente. La segunda pregunta no se la van a hacer nunca. Por eso son políticos.

May se ha ido a la piscina pero me ha mandado por mensajería un bocadillo de chorizo con una nota: “Te mando un bocadillo de chorizo porque chorizos tendremos siempre. Un besazo”.

Bueno, hoy estoy contento. May progresa adecuadamente y algún mérito tendrá su profesor de español.


José Ayllón Rivas.

martes, 27 de junio de 2017

Suspicacia: La Tuerka.


Ya terminó la “emoción de censura”. La Cámara de Diputados y Diputadas reventó de aplausos, al firme ritmo de ovación por párrafo. Aplaudir.

En mi inocencia creí que, por fin, me iba a enterar del proyecto que para España tiene Podemos. Durante dos horas escuché pacientemente a la diputada Montero recordándonos lo que todos sabemos: el PP es el partido de la corrupción. Su misión en el debate era justificar la moción de censura y lo consiguió. Pero nos aburrió hasta el punto que empezamos a tener la sensación de que estaba exagerando un poco. Después intervino el  señor Rajoy con su estilo habitual (ni sí, ni no).

May se quedó dormida antes de que la señora Montero terminara su arenga.

Cuando subió el candidato a la tribuna, aumentó mi interés. Esperaba oír las grandes soluciones que para la economía española tiene Podemos. Cómo se pueden crear 800.000 empleos de calidad al año. Pero no lo oí.

Esperaba que Iglesias explicara la España del futuro, la España del siglo XXI. Pero no lo explicó. Y me pregunté: ¿se imaginará el candidato el futuro sin España?

Continuó con la corrupción y su solución. Buena música, pero sin letra. Por lo visto confía poco en la capacidad de los ciudadanos para comprender cosas sencillas. Sr. Iglesias, una Ley de un folio o dos, sencillita, clarita, redactada en un español sin ambigüedades, sin posibilidad de interpretación y que se aplique sin titubeos a todos, incluso a los miembros y miembras de Podemos. Por ejemplo, la malversación de un solo euro público supondrá el cese inmediato del responsable y la inhabilitación de 30 años para ejercer cargo público. ¡Es fácil!

Después dijo lo que muchos españoles querían oír: Iba a quitarles el dinero a los ricos para repartirlo a los pobres. De todos es conocida su afición al cine y a las series, pero no dejó claro quiénes son los ricos y quiénes los pobres.

Para el profesor universitario, los españoles tenemos dificultad para comprender las cuestiones económicas sencillas. Como si tengo 10 y gasto 100 debo 90. Y tampoco tiene claro qué significa “deber”. Para él la palabra deber solo tiene sentido en la siguiente frase: debo ser el próximo Presidente del Gobierno. Yo lo veo algo “inmaduro”, que es más que maduro y más peligroso.

De momento, Sánchez lo ha llamado para ir  a “la Tuerka”. Claro que las tuercas giran a la derecha. Al final,  todos “casta”.

May sigue durmiendo; como no es europea…


José Ayllón Rivas. 

lunes, 12 de junio de 2017

Suspicacia. Martes y 13.






Hoy hace un día maravilloso, el cielo está cubierto de nubes, nubes grises.

Las noticias que llegan de España invitan al optimismo: se va reduciendo el paro, el crecimiento es moderado pero constante, en los semáforos los muñequitos empiezan a verse con faldas, incluso se pueden ver por parejas. Un gran éxito…

Nuestra lengua, el español, no es usada por “Decathlon”. En un cartel para indicar que la tienda está a 5 minuts, del cartel evidentemente, se les olvidó ponerlo en español. Para mí como si la tienda está a “5 segles”. La citada cadena ha pedido perdón. Yo no quiero molestar a nadie, por lo tanto no volveré a Decathlon.

Podemos sigue siendo el único partido dispuesto a defender la democracia en España, ¡pobre democracia! Y para demostrarlo ha presentado una moción de censura al Gobierno, imitando a la que hizo Felipe González, pero sin Felipe González.

Pablo Iglesias va a realizar su primer asalto al cielo el martes 13 de junio de 2017. Lo que no sabemos es si será con traje y corbata o de marinerito. Pero sabemos que el brillante diputado Cañamero lucirá una camiseta especial para la ocasión. A mí me parece que el día ha sido elegido con mala idea.

Espero que no mejoren el ridículo que han hecho en la moción de censura en la Asamblea de Madrid. Aunque cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar. Y los españoles sabemos mucho del asunto.

También se ha producido otra noticia muy deseada. Después de la reunión del pasado viernes, los golpistas anuncian por boca de su jefe, señor Puigdemont, que el golpe de estado se realizará el 1 de octubre. Más demócratas en un país autoritario.

Puigdemont y sus consellers esperan que el pueblo salga a la calle. Lo malo será que salga todo el pueblo, el del sí y el del no.

La pregunta, ¡ay la pregunta! ¿Queréis una República Felizmente Independiente?

¿Quién es Puigdemont?, pregunta May sorprendida.

Es un súper Trump, le contesto.

¡Imposible!, dice May. 

May cree que como Trump no hay nadie ¿No es encantadora?


José Ayllón Rivas.

sábado, 3 de junio de 2017

Suspicacia. ¿Sorprendidos?




La vida nos sorprende con tanta frecuencia que las sorpresas no nos sorprenden.

Entre todos los fiscales que hay en España, que el Fiscal General nombre Jefe de la Fiscalía Anticorrupción al único que tiene una empresa en Panamá es mala suerte. Estoy seguro de  que el señor Moix es honrado. Pero,  ¿no había otro fiscal? ¿Tenía que ser el señor Moix? En el Gobierno hay más de un gafe, o sólo es una cuestión de probabilidad. ¿Sorprendidos? No.

El vehículo más amenazado en sus desplazamientos por la ciudad es el peatón.  Da lo mismo el modelo de peatón que sea. Todo se mueve en la ciudad más rápido que él,  incluso las bicicletas que no respetan el metro y medio de separación con el pobre peatón cuando circulan por las aceras;  y algunas confunden las aceras con un velódromo. ¿Nos sorprende? No.

Y cuando menos lo esperemos aparecerán los artilugios voladores. El peligro aéreo lo minimizarán nuestros ediles obligándonos a usar cascos homologados que algún amigo fabricará. Un amigo del concejal,  evidentemente.  Probablemente  incluso nos multen si salimos a la calle sin él,  sin el casco. Y creerá el concejal que nos va a sorprender. Pues no,  visto lo visto…

Hemos descubierto que la política te hace envejecer a gran velocidad, tanta que los que ayer eran  nuevos políticos hoy son viejos. Decían  los nuevos políticos que  la nueva política daba voz a los ciudadanos y ciudadanas mediante asambleas, referéndums o encuestas en la red. Una soberana mentira,  y que conste que no soy monárquico.

El consejero de Educación de la Generalidad Valenciana no quiere someter  a consulta de todos los ciudadanos la ley de Plurilingüismo. Como los viejos políticos. ¿Sorpresa?  ¡Qué va!

El señor Marzá se fue de viaje a Finlandia y volvió. Lo siento, Finlandia, Marzá es nuestro.

Bajo la mascarilla de democracia asamblearia se esconde el comunismo capitalista, que no es lo mismo que el comunismo siberiano. Se consulta a las bases aquello que al “politburó” le interesa. Sus sueldos, por ejemplo,  no se consultan. ¿Sorprendente? No.

Los aficionados a pitar el Himno Nacional se reunieron en el Vicente Calderón. La verdad  es que hay aficiones raras. Debo  reconocer que esa afición es para f…, ya me entendéis… Más que sorprender, aburren.

En Nueva York  hace un día estupendo;  el señor Trump está de viaje haciendo amigos entre los amigos, cosa relativamente fácil si no eres Trump. Mi amiga May cree que su presidente necesita mejorar. No lo dice como reproche, lo dice constatando un hecho. May es encantadora.


José Ayllón Rivas