jueves, 3 de mayo de 2018

Suspicacia. Al tribunal de Schleswig-Holstein…


                           
Los españoles siempre hemos tenido un espíritu viajero. También hemos sido educadamente agradecidos, siempre.

Por ejemplo, agradecemos a los escoceses el buen recibimiento que le han dado a la sra. Ponsatí, a los belgas las atenciones que han tenido con la sra. Serret, con el sr. Comín y con el sr. Puig. A los suizos, la meritoria amabilidad que han tenido con la sra Gabriel y a la sra. Rovira. También nos embarga un sentimiento de ternura sabiendo que el sr. Puigdemont ha sido colmado de atenciones por los alemanes. Confiamos en que se adaptará bien a su nueva vida. Creemos que estará muy emocionado por vivir, ¡por fin en una república! Aunque sea federal.

Desde la autoritaria España, agradecemos a los tribunales de esos democráticos países europeos que les han facilitado los papeles para que puedan permanecer en ellos y así vean protegidos sus derechos individuales y políticos.

Todos son buenos ciudadanos y, aunque los echaremos de menos, reconocemos que nosotros ya hemos disfrutado mucho tiempo de su presencia, de su sabiduría, de su valor, de sus historias.

¡Quedaos con ellos y disfrutad!

En Nueva York, estamos felices con la clasificación del Betis para la Europa League.


AYLLÓN.

miércoles, 11 de abril de 2018

NOTIFALSARIO. 11 de abril de 2018

         


Cristina Cifuentes encuentra en su cómoda el TFM (Tonto Firmando Máster), y se lleva un gran disgusto al descubrir que había mentido a la prensa. Su trabajo no obtuvo una nota de 7´5, la nota que aparecía en el primer folio, de los tres que constaba el trabajo, escrita con un  Bic naranja de punta fina, era claramente un 10. Lo que no queda claro es quién la firmó.

Iñigo Errejón, uno de los más grandes expertos en la política, de concesión de becas universitarias, que tenemos en España, comentó indignado, desde Málaga: El máster-exprés de la Sra. Cifuentes, que en breve será la expresidenta de la Comunidad de Madrid, hace mucho daño a la institución universitaria.

Ha quedado claro que para hacer un Fácilmaster o cobrar una Buenabeca no hay nada mejor que dedicarse a la política.

Pablo Iglesias gana las elecciones generales en el 2020, y el Parlamento lo nombra director general de La Sexta.

El Sr. Puigdemont regresa a España para ser juzgado por cruzar un paso de peatones con la muñequita en rojo. O no regresa…

En Alemania no es delito que un Estado convoque un referéndum para abandonar la Federación, ni que El  Parlamento de dicho Estado proclame que abandona la República Federal. A día de hoy.

FALSARIO.


domingo, 1 de abril de 2018

Suspicacia. The Times, out.


A veces me apetece desayunar en casa echándole un vistazo a la prensa, en lugar de bajar al bar de la esquina. Ayer fue uno de esos días, y me encontré una noticia sobre un editorial de The Times que me llamó la atención. El antaño diario serio y riguroso hace tiempo que se convirtió en un diario con más pena que gloria. Sobre todo, cuando con esos cándidos aires de suficiencia que lo caracterizan y empapado de una soberana y graciosa ignorancia, trata asuntos españoles.

Me imagino que  The Times está cansado del Brexit, de bodas reales, de carreras de caballos, de cazar al zorro y de espías soviéticos. Hace unos días publicó un editorial titulado “España, otra vez”. ¿Otra vez, qué? Siendo  The Times y hablando de España lo único que podemos esperar, debido a su enfermiza hispanofobia, son ataques. Ladran, luego cabalgamos.

La causa de los ladridos, tal vez, se deba a que sus corresponsales analizan la situación española en Calella o LLoret de Mar a las cuatro de la madrugada, desde una terraza charlando con cuatro separatistas y tomando cerveza irlandesa o whisky escocés.

Como no hay más ciego que el que no quiere ver, yo no voy a corregir al Times en lo que es fácil de comprobar y no ha comprobado, me voy a limitar a comentar la brillante conclusión del editorial “Madrid necesita empezar a hablar a sus opositores en vez de encarcelarlos”.

El Gobierno de España, al que yo no voté, pero que es mi gobierno, no ha metido en la cárcel a ningún opositor, porque esos a los que llama opositores son políticos que han intentado separar de España uno de sus territorios históricos, incumpliendo la Constitución. La Justicia actuará con las máximas garantías; de esto no hay lugar a dudas, lo diga quien lo diga, sean belgas, suizos, escoceses o chinos.

Aquí en Nueva York, May me ha dicho en un inglés seco: “Times” y  en un español perfecto: “no times”.

¡Es increíble cómo aprende mi amiga neoyorkina!


AYLLÓN.

lunes, 19 de marzo de 2018

Suspicacia. Con la sangre caliente.


En España muchos españoles estamos pendientes de la supresión de la  prisión permanente revisable,  solicitada por el PNV y que hoy va a ser debatida en el Parlamento. Es curioso que sea el PNV el que pida su derogación. Yo creo que es por su piedad cristiana y por su alto sentido de la igualdad y la fraternidad. Pero, especialmente por solidaridad.

Yo, que no me fío de las encuestas, me he bajado al bar de la esquina para ver qué opinan mis vecinos y aquí estoy desayunando en la barra. El bar está con el aforo casi completo. En todas las mesas se consumen desayunos y encendidos debates sobre la prisión permanente. En la tele podemos seguir el debate que se está produciendo en el Congreso.

Todo el mundo opina. En el ambiente se respira apoyo a la prisión permanente revisable. Ahora que se ha producido un breve silencio voy a lanzar al público mi idea.

-Yo creo que la prisión permanente revisable debe ser derogada. La mayoría me mira con caras muy expresivas, miradas hoscas que me dicen: ¡Cállate gilipollas!

Un habitual de la barra, conocido mío por una amistosa discusión que tuvimos una tarde viendo un partido de fútbol, me mira sin mirarme y dice:

-Querido amigo (una pausa), ¿quién te ha preguntado?

Está claro que no le caigo bien.

-Nadie. He hecho uso de la libertad de expresión. Contesto.

-¿A ti te gustaría tener de vecino a un asesino en serie, a un etarra, o a un violador?

-No. A mí me gustaría que fuese derogada y cuando un delincuente al que se le debería aplicar salga de prisión,  se convierta en vecino de uno de esos diputados que la quieren anular.

-¡Ah!, eso es otra cosa. Así,  que la deroguen.

-Gracias, Manolo.  Me alegro de  que por una vez estemos de acuerdo.

Paco está apoyado en la máquina de tabaco y mira a la tele y a los contertulios de la mesa más próxima. Aparece Pablo Iglesias en la pantalla,  y grita:

-Referéndum, ostias, referéndum, Pablito. Déjate de tonterías que no te voto más.

Luciano que acaba de salir del aseo le contesta  -¡Cállate catalanista de los cojones!

Juanjo está al final de la barra -No seáis inocentes porque a los políticos les importamos un pimiento.

Don Raimundo desde el  otro extremo de la barra, muy serio sentencia -El chaval tiene razón, los políticos deberían ser menos guay y menos gilipollas, ¡coño!

Se levanta Tomás, que seguramente se va al ambulatorio, pero nos deja su opinión:

-No será disuasorio porque siempre tendremos hijos de puta en la calle que no sabremos que lo son. 
Pero que los que sabemos que lo son los soltemos,  ¡tiene cojones!

Murmullos de aprobación entre los parroquianos y algunos gritos:

¡Tomás diputado! ¡Tomás diputado!

Mañana regreso a Nueva York.

¡Cómo voy a echar de menos el bar de la esquina!  


AYLLÓN.