viernes, 7 de abril de 2017

Suspicacia. Pasión británica.


Gran Bretaña es diferente. Veamos, Lord Michael Howard dice que Gran Bretaña estaría dispuesta a ir a la guerra para defender la soberanía británica sobre la colonia gibraltareña.

¡Huuuuuum, que mal carácter! ¿Quién ha amenazado a Gibraltar?

Sr. Howard, despierte. En Europa empieza a amanecer. Gran Bretaña, afortunadamente, ha abandonado la Unión. Usted hace tiempo que escupió su flema en el inodoro y tiró de la cadena. ¿Qué es un inglés sin flema? ¿Un medio inglés? ¿Un inglés extraño?

Gracias por dejar claro que apasionados hay en todas partes, incluso en Gran Bretaña.

Bueno, también está el flemático ministro de defensa de Gran Bretaña, Sr. Fallon, otro estudioso que dice: “los habitantes de Gibraltar ya han dejado claro que no quieren vivir bajo el gobierno de España”. Según el Sr. Fallon, se tiene la intención de defender la población británica de Gibraltar “hasta las últimas consecuencias”. Otro lord.

Al Sr. Fallon le sucede lo mismo que a nuestro Sr. Rufián; su apellido lo explica todo.

Y nosotros que creíamos que nuestros políticos eran especiales.

¿Gibraltar quiere ser británica? Sí.

¿Por qué? Porque Gibraltar es un paraíso fiscal mal disimulado, queridos amigos. Y a nadie le gusta perder el paraíso. Eso es amor a Gran Bretaña, lo demás son tonterías.

Sr. Howard, Sr. Fallon a los españoles nos preocupa que el PSOE elija de secretario general a Pedro Sánchez. Ustedes nos producen una mezcla entre pena y risa.

Espero que el gobierno de Gibraltar, última colonia en territorio europeo que preside el Sr. Picardo, ordene el cierre a cal y canto de la verja para que duerman tranquilos.

Aquí en Nueva York, mi amiga May Easy me ha preguntado si España va a invadir Gibraltar. Yo le he dicho que no, que hace años que la invadimos, pero que el Sr. Fallon no se ha enterado. ¡Qué feliz es May!


José Ayllón Rivas.

martes, 4 de abril de 2017

Hoy en mi azucarillo. Coca-Cola se dispara.



Hace un maravilloso día. Juanma viene cruzando el parque con Ton en brazos;  ha olvidado la correa, como casi siempre. Viene con una de sus camisetas personalizadas de color rojo pasión y en letras amarillas: “mejor que no podáis”.

-¿Qué pasa José? Si no vengo no eres capaz de escribir “un azucarillo”. 

-Es evidente, sin ti no hay azucarillo. ¿De dónde vienes, tan provocador?

-Estoy promocionando mi nueva camiseta. ¿Qué te parece? ¿Tendré éxito?

-Hombre, entre los progresistas “de Armani” no creo que tengas muchas ventas.

-Yo diseño mis camisetas para todos. Ya he vendido seiscientas sesenta y seis.

-Eres un genio.

-¿Sabes que me ha pasado?

-No.

-Venía en el bus leyendo “Gina” de Julia ¿Sabes de lo que te hablo?

-Sí, de “Gina” deJulia. Yo también la sigo

-Muy bien. Yo iba leyendo en mi tablet y me quedé un momento pensando en la habilidad que tiene Julia para describir un personaje con cuatro letras, y conseguir que te lo imagines.

-¿Y?

-La señora que estaba sentada a mi lado me dice: “Joven desplaza el texto que me bajo en la siguiente parada y veo que no me voy a enterar del final”

-¿Y tú qué hiciste?

-Desplazar el texto y dejarle la tablet.

-¿Y tu tablet?

-¡Coño!, se la ha llevado la señora.

-Tú no podrías dedicarte a la política.

-Y hablando de política. Ahora el líder de Podemos nos va a decir lo que podemos beber.

-A mí me ha sorprendido que Pablo Iglesias trabaje para Coca-Cola; criticando siempre las puertas giratorias y él, en cuanto ha podido, ficha por una multinacional. Increíble.

-¿Qué dices?

-Coca-Cola esta frotándose las manos. Va a vender más refrescos que nunca.

-¡Vaya,  hoy tenemos un buen azucarillo!

-¿Qué dice?

“Gastamos dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a personas a las que no le importamos”.


José Ayllón Rivas.


domingo, 2 de abril de 2017

Suspicacia. Los separatistas y Mariano.





Las cosas siguen como siempre en España. Desde el reinado del odiado Felipe V hasta nuestro queridísimo Felipe VI: “quién no llora no mama”.

Nuestro apacible Presidente del Gobierno, señor Rajoy, ha visitado Cataluña, la región española más desfavorecida y maltratada por los distintos gobiernos desde la ya lejana Guerra de Sucesión, que no de Secesión, hasta hoy.

¿A qué ha ido?, a lo de siempre: a devolver lo robado, a darle la razón al traidor separatista. Perdón, me ha traicionado el subconsciente, quería decir solidario separatista. Es más correcto políticamente hablando, aunque menos exacto.

Yo me alegro por los españoles catalanes o por los catalanes españoles que viven allí. Me alegro de que se mejore el bienestar de los españoles vivan donde vivan y sean de donde sean: catalanes, vascos, extremeños, murcianos, castellanos, gallegos…

Dicen que Cataluña ha sido, o es, la proa de España; lo que no dicen es por qué. Ni tampoco por qué tenemos la proa encallada. Encallada no, encanallada.

En España ha existido y existe un triángulo que siempre ha sido favorecido por el gobierno, y sus vértices son: Madrid, Cataluña y País Vasco (El Triángulo de las Bermudas español, capaz de tragarse un transatlántico de sesenta mil millones sin respirar).

¿Qué se lo han merecido?; por supuesto.

¿Y al resto?, ¡ay, el resto! El resto deberíamos ser separatistas.

El mundo al revés.


José Ayllón Rivas