Persiguiendo. Versos sueltos.
Me gusta el silencio de la plaza.
Cuando los niños juegan.
Cuando los perros ladran.
Cuando las golondrinas vuelan.
Cuando el sol enrojece,
Cuando las campanas suenan.
Cuando el rosal florece,
Cuando los pasos se alejan.
Cuando viajo al pasado.
Cuando vuelvo del olvido.
Por sendas nunca pisadas.
Por caminos sin sentido.
Por retorcidas veredas,
persiguiendo y perseguido.
Y al final, me encuentro,
tras el silencio perdido.
Ayllón.
El silencio es fuente inagotable para el pensamiento y el sentir, traslada de un lugar a otro, como si una ráfaga de viento impulsara el traslado.
ResponderEliminarUn placer leer.
Feliz domingo para Ud.
Gracias, querida amiga por su visita y por sus siempre amables comentarios. Un saludo.
EliminarPreciosos versos, sentidos, desdibujados en los recuerdos de aquellas plazas de la infancia y la juventud y que permanecerán siempre...tras el silencio perdido...
ResponderEliminarMe ha encantado!!
Un beso, amigo poeta
Marisa es un placer recibir tu visita. A veces, no sé si te pasará a ti, me da la sensación que conozco a mis amigos de la red, que ayer estuve tomando café con ellos. Tú eres uno de ellos, muchas gracias por dedicarle unos minutos a mis intentos de escribir algo que merezca la pena de ser leído.
ResponderEliminarUn beso amiga mía.
Me alegra mucho verte por aquí. Un enorme abrazo para mi amigo argentino.
ResponderEliminarSencillamente hermoso: me he quedado sin palabras. Ya lo dijo todo mi querido poeta Josè ayllòn. Saludos.
ResponderEliminarGracias Araceli por tu visita. Tu eres sencillamente encantadora. Saludos.
ResponderEliminarLa vida , fluye y vibra y cada instante es vertiginoso y no hay tiempo
ResponderEliminarpara desifrar códigos...
Sólo se aceptan los hechos...
Una buena visión de nuestro fugaz camino. Gracias por tu comentario.
EliminarSaludos.
Te felicito, amigo, por este bonito poema que comienza y termina invocando al silencio, tan temido y añorado como la soledad. Saludos cariñosos.
ResponderEliminarGracias Balbina. No se si existe el tiempo, tampoco se si existe el silencio.
EliminarUn abrazo.
Excelente, me encantó!!!
ResponderEliminarGracias, Grecia Araccelly. Saludos.
EliminarCuando el silencio suena en la plaza me gusta el tañer de las campanadas. Un abrazo
ResponderEliminarEl silencio siempre nos acompaña, aunque no dejemos que nos hable. Un abrazo.
EliminarTambién me gusta la belleza de tu silencio cuando esas cosas tan sencillas de la vida también nos hacen encontrarte y perderte tras estos versos que viajan hasta más allá de nuestro universo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, amiga Estrella, el mejor silencio es el silencio compartido.
EliminarUn abrazo.
El silencio siempre está detrás de todo y tiene sus propias voces. Me gusta lo que dices a Estrella:el mejor silencio es el silencio compartido. Bello poema, Jose!
ResponderEliminarUn abrazo.
Eres muy amable. Un abrazo.
Eliminar...Tras el silencio perdido. Se me ha quedado incrustada esta frase. Me encanta... gracias por compartir tus perlas Jorge.
ResponderEliminarGracias por tu visita y por tu comentario. Saludos.
EliminarY a mi...
ResponderEliminarA mi me gusta tu lindo poema.
Desde el principio...
Hasta el final.
Abrazos amigo José
Siempre amable y correcto. Siempre un elogio. Siempre un amigo. Abrazos.
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