lunes, 6 de octubre de 2014

Nuestros políticos tienen la palabra.O la miserable política de ver, oír y callar.

Nuestros políticos tienen la palabra.



Hoy, cuando el Sr. Pujol daba lecciones magistrales.


Las palabras no se las lleva el viento. Las palabras permanecen en nuestra memoria o en el papel, que es un lugar excelente. Por lo tanto, cuando mi memoria recuerda al Sr Pujol en el Parlamento con sus discursos tan ajustados al sentido común, con palabras sabiamente escogidas, con esa capacidad para exponer una situación con total claridad; en fin, ese Pujol estadista que hacía cabecear a los demás diputados con sentimiento y asentimiento, con esos discursos en que derrochaba su inmensa sinceridad. Cuando todo eso viene a mi memoria, me acuerdo de los papeles.
Aquí tenemos unas breves palabras del Sr. Pujol, rescatadas del papel.

Julio de 1977. Congreso de los Diputados.

“… La autonomía no debe ser algo vagamente descentralizador administrativo, sino un auténtico reconocimiento de la realidad cultural y lingüística, de la realidad de conciencia histórica y de la realidad de voluntad actual de ser de Cataluña como entidad diferenciada, ese reconocimiento va a encontrar dificultades; reconocimiento que –quiero subrayarlo- queremos que se produzca en el seno de una España democrática…”

Por ello quiero declarar que nuestra posición no va a ser la de pedir privilegios en nada, sino sólo el reconocimiento de nuestra personalidad colectiva, lingüística, cultural, de conciencia histórica y de voluntad de mantener y actualizar integrada en el conjunto español una personalidad diferenciada. Todo ello sin rechazar nuestras responsabilidades de todo tipo a escala española y sin dimitir de nuestra voluntad de ser protagonistas de la política española.”

“… la cuestión catalana y, en general, la cuestión de la nacionalidades, vista como lo que es, es decir, como una eficaz, sólida y fraternal articulación de los diversos pueblos de España y no como un factor de disgregación…”


Lo dicho, todo sinceridad. Le faltó aquello de...


              “¡Fuerza y Honor!”.


Los representantes del pueblo español dormitaban mientras tanto confiados, parece ser, en el sentido común del honorable. Hoy confían en otro honorable... o no. El exceso de confianza es muy abundante. La responsabilidad menos.


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